El propósito de vida

Esa sensación tú la conoces, todos la conocemos, ese vacío que sentimos los seres humanos, esa sensación de que algo nos falta, que necesitamos algo. Esa sensación que nos empuja a llenar ese vacío con una pareja, con comida, con humo, con drogas, con bienes materiales y con un sinfín de cosas del mundo externo. Cosas, deseos o anhelos que si no los obtenemos, nos generan depresión, rabia y mucha frustración.

Esta sensación puede ser opacada por algunas de las cosas antes mencionadas, que te hacen sentir bien por algún tiempo. Yo durante algunas vidas sentí que ese vacío estaba de alguna forma completo.

Durante cuarenta y nueve vidas; desde la antigua roma hasta finales de la edad media fui un guerrero, fue la época de mi línea temporal en que mi alma eligió pelear, conocer el otro lado de la balanza, darle rienda suelta a la animalidad. Para así al comparar entre las partes pudiese nacer la sensibilidad.

Muchas veces en esta vida he podido sentir la sensación de la espada en mi mano, a pesar de que esto fue hace muchas vidas atrás en mi rueda de encarnaciones. Aún puedo sentir a ese guerrero que es capaz de entregar todo por su propósito.

Es irrelevante si crees en las vidas pasadas o no, y es irrelevante si crees o no en esta parte de mi historia de alma, o cómo es qué yo la sé. Lo importante que quiero transmitir aquí es la sensación por se, la significancia de las experiencias.

Algunas veces tambien llegé a sentir una sensación de nostalgia por mis vidas guerreras, algo así como si extrañara las guerras, ¿suena bastante loco verdad? Por mucho tiempo no lo entendí, era como si mi alma extrañara el fervor de las batallas y a su vez la vida menos acelerada de aquellas épocas. Pero con los años y gracias a la auto observación comprendí que lo realmente extrañaba era la sensación de tener un propósito o de que estás cumpliendo con el mismo.

Una de las cosas que el hombre ha buscado incesantemente desde su creación, es su propósito, a qué viene a esta tierra y cuál es su rol en la existencia, en nuestra galaxia y en nuestro universo.

Hoy día vivimos la era tecnológica, lo cual reduce distancias y te acerca al mundo, pero a la vez te distancia, te distrae. Hemos caído en una red de control que nos mantiene viviendo vidas robóticas. Nuestra idea de progreso son los títulos adquiridos, las comodidades materiales. Nuestro concepto de progreso  está relacionado al dinero o a tu status social, no a sentirnos plenos o a evolucionar como individuos espirituales que somos.

Hemos ganado el mundo pero hemos perdido nuestra alma. ¿Sabes por qué la gente con poder y dinero son las más infelices? Porque no tienen excusa, no pueden decir “Si tuviera más dinero fuera feliz” “Si tuviera este puesto, este carro, esta casa, esta lancha fuese feliz”.

¿Te puedes imaginar lo que se debe sentir el tener todo lo que te enseñaron que necesitas para sentirte feliz y aun así no serlo? o vamos a suponer que no se sientan infelices, pero aun así, está persona siente ese vacío en su interior ¿Puedes imaginar lo que puede significar para un humano el levantarse en una cama lujosa, en su mansión lujosa, con sus carros último modelo en el garaje, su familia e hijos totalmente seguros y aun así sentir que algo le falta? Y luego nos preguntamos por qué esa gente se droga, ¿Qué más le queda?

Hollywood es nuestro mayor maestro que día día nos cuenta con sus historias que nos estamos alejando de nuestro propósito, pero elegimos no ver, solo vemos lo que queremos ver. Estamos ciegos siempre anhelando aquello que no tenemos.

Es por esta razón que en mi interior he sentido esa sensación de nostalgia por mis vidas guerreras. Porque en esas vidas y esto lo recuerdo como si fuese ayer, toda mi energía fluía en un solo propósito. Y este podía variar o fue variando a lo largo de las encarnaciones.

En un principio simplemente fue saquear como un bárbaro para obtener más riquezas, pero a lo largo de algunas vidas fue cambiando en defender mi pueblo, mi gente, o al Rey. En el momento en que salía a una batalla a defender a mi gente o al Rey de turno, sentía que estaba cumpliendo con ese propósito por el cual había venido a este mundo.

En esas vidas sentía que ese era mi lugar en el universo, entregarle mi vida al Rey, defender mi ciudad, mi familia y sentir honor en ello. Esto es una fidelidad distorsionada que se va purificando con el tiempo.

Al final cada uno de nosotros está buscando esa respuesta ¿Cuál es mi propósito de vida? ¿A que he venido a esta tierra? Y todos sabemos que va mucho más allá de dormir, comer, hacer el amor, tener familia, trabajar, hacer dinero, entre otros. Todas las personas con poder y dinero saben a lo que me refiero.

Y esa respuesta no la vas a conseguir afuera en el mundo, ni en ningún libro, ni en este artículo. Está dentro de ti, pero estamos siempre tan distraídos, que nunca estamos en nuestro cuerpo.

Autor:
lic. Nelson Ramos
yo2
instagran y twitter: @peregrinosdeluz

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