El final está en el principio

En el libro “Amor, sexo y dharma” del autor Arthur Jeon se habla acerca de cómo puedes darte cuenta de muchos aspectos de la personalidad de una persona en la primera o primeras citas; este capítulo se llama “El final está en el principio”.

Es realmente interesante y muy cierto lo que Jeon plantea: “Normalmente las personas revelan a gritos desde el primer día quienes son realmente; y no sólo nos dejan pequeñas pistas, sino grandes indicios de cómo son; y las pequeñas cosas suelen ser indicativos de otras más grandes; sólo es cuestión de saber analizar y reconocer los posibles problemas… Pero en ocasiones el deseo nubla nuestra visión: ¿Por qué no lo vi?… Era todo tan bonito, tan emocionante” (jeon, 2006).

Jeon habla que en tu primera cita tienes que observar ciertos aspectos claves de esa persona, como por ejemplo: ¿coquetea con alguien en otra mesa? ¿Es impaciente? ¿Intolerante? ¿Cómo trata al mesonero? ¿Lo trata a las patadas? ¿Se siente con derecho de hacerlo sólo por el hecho de estar pagando? ¿Es educado? Es cuestión de abrir los ojos y no dejarse llevar por la ilusión.

Yo por otro lado puedo agregar otros elementos importantes a considerar en dicha situación, como por ejemplo el tema de conversación. Puedes indagar como es la relación con sus padres, sobre todo con el sexo contrario, si es hombre, ¿cómo es su relación con su madre, con sus hermanas? ¿Cómo habla de ellas? ¿Cómo es su relación con sus amistades del sexo femenino? Es importante observar todas estas características, ya que te dicen cómo puede llegar a ser contigo; las personas regularmente siguen dichos patrones de conducta con su pareja. Yo como psicólogo estoy consciente que las personas constantemente reflejan muchas características internas en su conversación, en especial todo aquello que surja de la asociación libre, es decir que el individuo saque el tema sin nosotros preguntarle al respecto.

Ahora hay que tener mucho cuidado a la hora de analizar y observar todos estos detalles porque podemos pecar de analíticos y terminar descartando a todas las personas que se nos presenten en la vida, viendo continuamente defectos, que aumentan nuestros miedos; ninguno de los dos extremos es lo más acertado. Ni ser viscerales, ni ser extremadamente analíticos; Hay que alinear la cabeza con el corazón: lo que nos llevará a pensar con el corazón y sentir con la cabeza. Hay que estar muy centrados con nuestro yo, muy conectados con nuestro presente y con todo lo que nos brinda la vida.

Hay personas que comienzan a hablar de su “ex” pareja: tienes que agudizar muy bien el oído y observar bien lo que te está contando y cómo lo está contando; si sientes que todavía hay dolor, si hay resentimiento, añoranza y lo más importante, si no ha internalizado su aprendizaje con esa persona, si toda la culpa recae en el otro, hablar mal de tus ex es hablar mal de ti mismo.

Mayormente si nos gusta la persona hacemos caso omiso a muchas de estas señales, y si a esto le juntamos una sensación de necesidad y de encontrar pareja, la ceguera aumenta, porque sólo vas a ver lo que quieres ver. Esto es fundamental, ya que lo más importante en una construcción, son sus bases, y si tu relación no comienza con unas bases sólidas, no apuestes a que con el trascurso del tiempo lo sea.

El comenzar una relación para olvidar una pareja pasada es uno de los principales errores que cometen las personas hoy día. Gente olvídenlo, la persona que dijo “Un clavo saca a otro clavo” no sabe nada de amor ni de carpintería. Lo que se genera en estos casos es un compendio de clavos que crean un desastre en el corazón de los individuos.

Otro aspecto importante que deberías observar de esa persona en las primeras citas es como se siente con ella misma. Una persona estable y feliz consigo misma es una persona que está mucho más preparada que cualquier otra para comenzar una relación sentimental. Por el simple hecho de que tiene la capacidad de aumentar su felicidad, su plenitud, y compartirla contigo, con tu plenitud; sería una relación que está basada en la suma y no en la carencia; esto vendría siendo el deber ser. Por otro lado si sientes que esa persona está buscando pareja porque se siente sola, triste, abandonada, aburrida, desanimada; tienes que tener cuidado, porque ella prácticamente va a colocar en ti su manera de vivir, de ser y estar, su felicidad, su satisfacción, su salvación. Es una responsabilidad muy grande que se coloca afuera en otra persona, cuando la principal responsable de esos aspectos es la persona per sé.

Infelicidad más infelicidad no generan felicidad gente; Infelicidad más felicidad, genera apego, carencia, pero nunca amor y felicidad. Sólo si juntas la felicidad con la felicidad puede haber más felicidad valga la redundancia; sólo así se puede estar estable, en una relación armónica, donde te sientas bien contigo y con el otro, que termina siendo un reflejo de ti. Incluso podemos omitir la palabra felicidad, vamos a sustituirla por comodidad; si tú eres una persona que se siente cómoda contigo misma, que puedes hacer cosas sola, que no necesitas tener a una pareja al lado para disfrutar una noche de vinos, para ir a la playa, para hacer las actividades que te gustan, para ir a bailar o viajar; vas por buen camino. Ahora si sientes que no puedes hacer ese tipo de actividades sola porque te vas a sentir mal; porque te sientes triste y necesitas a alguien con quien compartir, es hora de que te comiences a buscar, a tratar de reconciliarte con tu “Yo” interno, y aprender a estar contigo sintiéndote bien. ¿Cómo puedes pretender sentirte cómodo con otra persona, sino te sientes cómodo contigo mismo? Es lógica elemental. Hay una gran diferencia entre una persona solitaria y una persona sola: la persona solitaria se siente sola así esté compartiendo con muchos amigos en una fiesta; la persona sola está en pleno contacto consigo misma, sintiéndose a gusto con las oportunidades que le brinda la vida, este con quien esté o con quien no esté.

A medida que aumentamos nuestro nivel de conciencia, nuestro grado de evolución, como almas evolutivas multidimensionales que somos; nos dejamos de crear situaciones incomodas, de sufrimiento o de dolor en nuestras vidas, porque ya no necesitamos aprender de ellas.

Al final cada persona que llegue a tu vida y cierta determinada conexión tiene un propósito, y ese es ayudarte a evolucionar, a reconciliarte con partes heridas de ti y puedas unirlas a ti hasta que seas una unidad.

Ahora retomando el capítulo de Jeon concuerdo cuando dice que no te atormentes si te enamoras locamente de la persona equivocada. Es parte del camino, es parte de la evolución del ser, del aprendizaje, de aprender a valorar. Lo que si puedes controlar es cuánto tiempo pasas en dicha relación; no te quedes más de lo necesario, convenciéndote con falsos argumentos. Todos lo hacemos y los argumentos son tan variados como lo somos nosotros:

– Es la única persona con quien seré feliz.
– No tengo edad para volver a empezar.
– Nunca superaré está perdida.
– No encontraré nadie como ella.
– No creo que pueda volver a amar.

Respira hondo y prosigue, instante a instante, con tu vida. Aun cuando implique abandonar a tu pareja.

Autor:
lic. Nelson Ramos
yo2
Instragram y Twitter: @peregrinosdeluz

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