Sé el cambio que quieres ver en el mundo

Mayormente solemos pensar que es muy difícil que se de un cambio en nuestra ciudad, nuestro país o el mundo porque se necesita que demasiada gente cambie.

Pero esto no es así, esta teoría nos dice que hace falta muy poca gente que realice un cambio verdadero en su vida para que afecte al resto de la especie. Es por esta razón que tú eres mucho más importante para tu ciudad, para tu país y para el mundo de lo que crees…

¿Que tal si pones a prueba esta teoría?

Tu podrías ser esa ultima gota que necesite el vaso para llenarse… Convierte en el cambio, convierte en aquello que quieras ver en el mundo…

Nelson Ramos

 

Teoría de los campos morfogenéticos:

“Todas las veces que un miembro de una especie aprende un comportamiento nuevo, cambia el campo morfológico de la especie. Si el comportamiento se repite durante cierto lapso de tiempo, su resonancia mórfica afecta a la especie entera. La matriz invisible que lo permite es un campo morfogenético, capaz de producir un efecto remoto tanto en el espacio como en el tiempo.” Rupert Sheldrake

Un roedor australiano puede conocer sin que exista transmisión material, simplemente por resonancia mórfica, algo aprendido por un roedor de su misma especie en Leningrado. Siguiendo con el ejemplo, si llevásemos desde Leningrado a Australia un enemigo natural del citado roedor, el pariente australiano del roedor reconocería al momento a su enemigo al igual que lo hacía su pariente ruso.

Otro ejemplo citado por Sheldrake es el de los famosos monos de la isla de Koshima, en aguas de Japón. Un grupo de científicos alimentaba a estos monos con batataso boniatos sin lavar. Una hembra que respondía al nombre de Imo, descubrió que lavando la batata en el mar, además de perder la piel la molesta arenilla, éstas sabían mejor. Pronto todos los monos de la isla de Koshima aprendieron el truco. Pero, y esto es lo extraño, todos los monos del continente comenzaron a lavar sus boniatos, y ello a pesar de haberse evitado el contacto de los monos de Koshima con los del resto del país. Pero este extraño contagio no sólo funciona con animales, también tiene lugar con cristales. Algunas sustancias son muy difíciles de cristalizar en el laboratorio. Pero tan pronto como un laboratorio tiene éxito en la tarea, la sustancia en cuestión comienza a cristalizar con mucha mayor facilidad en otros laboratorios alrededor del mundo. Al principio se pensó que la causa pudiera ser que investigadores visitantes portaran diminutos trozos de cristal en sus ropas o en sus barbas. Pero finalmente esta causa fue desechada. Aparentemente los cristales aprenden mediante resonancias mórficas.

Nuestra conciencia, según Jack Sarfatti, puede percibir al instante y, al instante, influir sobre cualquier parte del universo. Puede abandonar el cuerpo y vagar más deprisa que un fotón a través de ámbitos infinitos sobre cualquier parte del universo. En palabras del propio Sarfatti: “Dudo de la existencia de poderes de psicoquinesis y de la transferencia supraluminal de información. Sin embargo acepto la posibilidad de su existencia, ya que la mecánica cuántica parece tener sitio para ellas”.

Como el sistema nervioso también está gobernado por campos morfogenéticos, la hipótesis de Sheldrake tiene poderosas implicaciones para la teoría del aprendizaje. Así, por ejemplo, se podría postular que si un cierto número de personas aprende un “nuevo estilo de vida”,… que para la intención de este experimento de masa crítica se trata de una forma determinada de manejar el pensamiento y la emoción de manera consciente, entonces otras personas en cualquier parte del mundo deberían aprender este nuevo estilo más fácilmente y en ausencia de cualquier tipo de conexión física o de comunicación.

Nos referimos a un “estilo de vida” en el que la paz es el estado natural de las personas, y en el que todas sus necesidades y anhelos se satisfacen de manera sincrónica y armónica.

Se requiere la formación de un campo promotor apropiado que puede ser facilitado por la resonancia mórfica procedente de personas enfocadas en un objetivo común, quienes integran a su vida diaria los hábitos necesarios para propiciar la conexión con elevadas frecuencias de paz, armonía, felicidad y abundancia.

Por otro lado se ha determinado un número exacto para sentir estos efectos en determinada población. Y este número es la raíz cuadrada del 1% de la población. A partir de esta cantidad de personas que realicen en cambio activaran la reacción en cadena que irá afectando toda la especie.

Los estudios científicos apoyan estos principios, y han descubierto que cuando las personas en un grupo comparten una experiencia común de conciencia, los efectos pueden ser detectados más allá del grupo mismo e incluso fuera del lugar físico en donde los individuos se reúnen. Obviamente, las experiencias interiores están siendo transmitidas a través de cierto conducto sutil, en una manera que no está restringida por las así llamadas leyes de la física ni limitadas por su entorno inmediato. Un ejemplo de este fenómeno es evidente en el efecto que la Meditación Trascendental (MT) puede tener sobre grandes poblaciones.

En 1972, 24 ciudades de los Estados Unidos con poblaciones de más de 10,000 personas, experimentaron cambios significativos en sus comunidades cuando sólo un uno por ciento (100 personas) participaron en los estudios. Los individuos involucrados usaron técnicas de meditaciones específicas, para crear experiencias internas de paz que se reflejaron en el mundo a su alrededor. Esto es llamado el “Efecto Maharishi” en honor de Maharishi Mahesh Yogui, quien afirmó que cuando el uno por ciento de la población practicara los métodos de Meditación que él ofrecía, habría una reducción en la violencia y el crimen en esa población.

Estos y estudios similares condujeron al proyecto histórico “Proyecto Internacional para la Paz en el Medio Oriente,” publicado en el Journal of Conflict Resolution en 1988.

Durante la guerra entre Israel y Líbano a comienzos de los años ochenta, unos practicantes fueron entrenados en técnicas precisas de MT para crear paz en sus cuerpos, en vez de sencillamente pensar en eso u orar para que ocurriera.

En unos días específicos del mes, a unas horas específicas cada día, estas personas acudían al interior de áreas azotadas por la guerra en el Medio Oriente. Durante la ventana de tiempo en que ellos se sintieron en paz, se redujeron en número los incidentes terroristas, los crímenes contra la gente, los casos de emergencia en los hospitales y los accidentes de tráfico. Cuando los participantes suspendieron su práctica, las estadísticas se invirtieron.

Estos estudios confirmaron los descubrimientos anteriores: cuando un pequeño porcentaje de la población logra la paz en su interior, esa paz se refleja en el mundo a su alrededor.

Los resultados tuvieron en cuenta los días de la semana, fiestas e incluso ciclos lunares, y fueron tan consistentes que los investigadores fueron capaces de identificar el número mínimo de personas necesarias para experimentar la paz interior, antes de que se reflejara en el mundo de su entorno. La raíz cuadrada del uno por ciento de la población. Esto representa solamente el número base requerido para que el efecto comience, cuantas más personas participen, más intensos los resultados. Aunque es posible que no comprendamos por completo las razones por las cuales se presenta el efecto, las relaciones y los resultados demuestran que sí ocurren. Podemos aplicar este principio en nuestras vidas para cualquier grupo de personas, sin importar si se trata de una pequeña comunidad, una congregación de una iglesia, una gran ciudad o el planeta entero.

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