El amor es como un río que fluye

El amor es como un rio inagotable que fluye, no le pide permiso a la tierra para recorrerla, no se fija en cual piedra es mejor acariciar. El simplemente sigue su cauce e inunda a todo lo que toque a su paso con su mágica presencia.

Hay algo a lo que siempre le tuve mucho miedo en mi vida y era a terminar vivir en una prisión mental o emocional, y sin darme cuenta, con el pasar de los años terminaría aceptando mis barrotes.

Y así existen muchísimos matrimonios que duran toda una vida, atados al poder de la costumbre, de la compañía, del miedo a estar solos en tus últimos años, al miedo de disolver un “hogar”, al fastidio que significa divorciarse y recomenzar. Es así cómo renunciamos a nuestra libertad interior, a nuestra felicidad.

Esto ocurre porque constantemente estamos esperando que el amor venga desde afuera o esperamos que alguien nos motive y nos incentive dicho amor, esperamos que alguien nos ayude a mantener la llama viva, con detalles, con atenciones para que el enamoramiento nunca se termine. Esto suena muy bonito y es lo ideal, porque si lo piensas lógicamente, si te casas o decides vivir con una persona, la idea es que sea un viaje de amor, una experiencia inagotable de bendiciones en tu vida, una relación del cielo en la tierra. No un infierno o una prisión.

Hemos estado intentando tener éxito en este aspecto desde el lugar inadecuado. Le hemos dado nuestra atención a todo lo que está afuera, a esos detalles, para tratar de mantener la pasión, para que no disminuya el enamoramiento. Muchos científicos y estudiosos de las relaciones personales afirman que los efectos del enamoramiento duran aproximadamente dos años. Ahí es donde la producción de endorfinas y el efecto de la oxcitocina merman.  Si es así entonces ¿qué hacer? Estamos todos condenados a vivir a través de la costumbre una vez desaparezca el amor.

La respuesta es no, lo único que tenemos que hacer es permitir que las relaciones personales tengan su base en el amor verdadero, en la fuente inagotable de belleza y abundancia. Y esta fuente se encuentra en nuestro interior, no afuera, no depende de con quien estemos, no depende de si consigues o no ese príncipe azul, o esa princesa, ¿acaso esto no es maravilloso? Para mí esto ha sido la mejor noticia que he concientizado en mi vida. Porque esto ha disuelto mis miedos, ahora sé que esto sólo depende mí y no de si consigo o no a la persona indicada, dios mío ¿acaso esto no es liberador? Para ilustrarles bien lo que quiero decir, lo haré con una historia, y es una historia es de la vida real, sólo cambian los nombres.

Carlos, es el amigo del amigo de mi amigo. Y este señor llamado Carlos, tiene mucho dinero y cuando digo mucho, es mucho. Es decir Carlos tiene asegurado a mínimo cinco generaciones de su familia para que vivan realmente cómodos con todo el dinero que él ha hecho en su vida.

Carlos estaba divorciado hasta que un día se volvió a enamorar y a los pocos meses decidió casarse nuevamente, y aquí es donde está el mensaje de la historia.
La boda se realizó en una isla del Caribe, en un hotel cinco estrellas prácticamente recién inaugurado. Fueron invitados aproximadamente trescientas personas, la invitación al matrimonio incluía: el pasaje de ida y vuelta en vuelos chárter; la estadía y las comidas por el fin de semana; invitación para un brindis el día viernes con una cantante de renombre internacional y el sábado a la boda con un cantante de mucho más renombre, entre otros grupos musicales.
Ahora, ¿qué quiero decir yo con esta historia de la vida real? Que Carlos quiso celebrar su boda a todo dar, no se paró en limitaciones, él quería que todas las personas importantes en su vida disfrutarán de su matrimonio, sus amigos, familiares, allegados e incluso los no tan allegados. Y para asegurarse de esto, les cubrió todos los gastos, para evitar un rechazo de la invitación por culpa del dinero.

Mucha gente pensaría que esto fue una locura, pero tú crees que los tres millones de dólares aproximados que invirtió en su boda, significan realmente una diferencia en su incalculable fortuna. Para nada, eso es papelería para él. Y ahora, ¿tú crees que Carlos está esperando que algún día le paguen un viaje a él también? Para nada, el puede hacer los viajes que les de la gana cuando él quiera, eso no le importa. Él hizo todo eso porque simplemente tiene demasiado. Y al tener tanto dinero, es un placer para él compartirlo con las personas que quiere, sino ¿qué sentido tendría verdad? Tiene tanto que ya se torna aburrido en ocasiones disfrutarlo él solo.

Ahora imaginen que ustedes son Carlos pero en vez de tener esa cantidad de dinero ustedes tienen amor propio, amor interior. Imagina que dentro de ti, está esa fuente de amor que inunda todo, que tienes tanto que se desborda desde ti, imagina que tienes amor asegurado para toda tu vida y para regalarle al mundo entero. Desde este lugar, parados en este punto si podemos comenzar a tener una vida realmente fundamentada en el amor verdadero. Vas a tener tanto, que lo que vas a querer, es compartirlo, el egoísmo se diluye. ¿Carlos es egoísta con su dinero? No, tiene tanto dinero que no le importa compartirlo y disfrutarlo con los demás. Igual serías tú con el amor, tendrías tanto amor que no te importa si lo que diste te lo van a regresar, tú vas a ser feliz dando y como todo nuestro universo es un gran reflejo, todo el mundo te va a reflejar ese amor.

Esto señores, es la clave para vivir un amor del cielo en la tierra, para vivir un cuento de hadas lleno de príncipes azules y princesas, en donde los sapos serán felices de ser lo que son, sapos. Y los amarán por ello.

Hay una frasee del gran Albert Einstein que por mucho tiempo hizo ruido en mi cabeza y se aplica para todo. “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Si ya has tenido relaciones amorosas y no han funcionado, si has salido con el corazón roto o has terminado rompiendo corazones, ¿Qué te hace creer que va a hacer distinto en el futuro si vuelves a intentarlo parado en el mismo lugar?

Para que comiencen a existir matrimonios de luz, basados en el amor verdadero, tenemos que encontrar esa fuente infinita de amor en nuestro interior. Esto lo puedes hacer estando solo o en pareja, pero si lo haces en pareja ambos tienen que estar conscientes de dicho camino y entonces todo será diferente.

Autor:
Lic. Nelson Ramos
yo2
Instragram y Twitter: @peregrinosdeluz

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *